
HabÃa leÃdo hace rato que las mariquitas tienen siete manchas y que esa es una de las verdades invariables de la naturaleza como que los perros tienen dos orejas y las arañas ocho patas. Yo busco fotos y escarbo jardines y cuento pepas y siempre veo más de siete o a veces menos de siete pero nunca exactamente siete. Y cuento de nuevo porque quiero creer que la naturaleza en pleno ejercicio de su sabidurÃa se levantó un dÃa con ganas de dictar “he de poner siete manchas en cada mariquita de aquà hasta la eternidad y le va la madre al osado caprichoso que le ponga una de más o una de menos”. Quiero creer que esa verdad como todas las verdades se cumplen y que si las mariquitas de nuestros dÃas parecen tener más de siete manchas es porque el hombre es osado y caprichoso y la ciencia poderosa; y que lo único que podrÃa explicar la existencia de mariquitas con más de siete manchas es la alteración genética, como si inventar mariquitas de nueve manchas fuera a curar el cáncer.

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