Hoy me entero: Xerox ha rediseñado su logo y el resultado resulta hasta ofensivo. Primero porque a simple vista el nuevo logo es horrible. Para dar una justificación un poco menos subjetiva voy a decir que la tipografía es burda y suma más peso visual del que ya significaba el nuevo símbolo, que es nada más y nada menos un pegote. El ajuste que le hicieron al rojo es algo que entre rojo básico y rojo cereza se queda ahi en el medio: ni chicha ni limonada.

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Es un caso interesante porque padece de varios síndromes que aquejan al diseño moderno. El primero es el frenesí por volver todas las marcas ‘web 2.0 compliant’ y ponerles un loguito con apariencia 3D, un poco de luz y un poco de sombra, con un feeling plástico. Aqui no sólo la intención es evidente sino que fracasa ruidosamente.

Eso y el abuso de la “X”. Con la invención de la generación X y la atribución de valores de ‘extremo’, ‘prohibido’, ‘desconocido’ y ‘techie’ esta pobre letra ha sido condenada a verse casi siempre engalanada a la fuerza en cualquier logotipo que la contenga. El de Xerox era una forma elegante: tenía dos X y ninguna decía “ey! mirenme!”. Ahora en el rediseño, si bien el uso de la X no es tan desacertado como podría ser, sí resulta forzado y hasta ingenuo, dejando como resultado un logosímbolo que podría ser de cualquier cosa.

Y para justificarlo, el comunicado de prensa contiene una dosis de palabrería de diseñador escrita con el fin de que uno piense que hubo realmente un proceso serio detrás de este trabajo: (las negrillas son mías, inserten ahi un par de risas de sitcom)

…an illustrative “X,” representing Xerox’s connections to its customers, partners, industry and innovation, and designed to be more effectively animated for use in multi-media platforms.