Sia Furler es una cantante australiana quien divide su tiempo entre sus colaboraciones con el grupo Zero 7 y las grabaciones y giras de los discos que hace por su lado. El primero de sus trabajos bajo el nombre de Sia despistó tanto a la gente que algunos hasta la encasillaron como la nueva Nelly Furtado. El segundo disco, más introspectivo, tiene música con una calidad increíble, pero aún con todo y lo bonito que es, la promoción en su momento no logró darla a conocer más allá (o más acá) del Reino Unido, lo cual se entendió como algo más bien parecido a un fracaso.

Entonces cuando ella creía que su música apestaba y que nadie la quería, ocurrió el milagro: uno de esos personajes misteriosos que se encargan de buscar las canciones justas para los momentos justos en la series de tv y películas modernas escuchó su disco y decidió que Breathe Me, el track número tres del disco número dos, iba de maravilla para sonar en el capítulo final de Six Feet Under.
El suceso, por supuesto, la volvió ‘famosa’ y su álbum se editó por primera vez de este lado del Atlántico. Vinieron giras por los Estados Unidos, una canción más en Grey’s Anatomy y luego más discos: un EP en vivo y el nuevo, Some people have real problems, lanzado a finales de 2007. En este último se encuentran un cover de The Kinks y dos canciones en las cuales Beck ayuda con los coros. Esta colaboración no es sorpresa: el compositor de Los Angeles ya había participado en una canción del segundo disco de la australiana y juntos habían hecho una versión increíble de The one that i want (una de las moviditas de Grease) en vivo y a pura guitarra y voz.
De ella no hay mucho más que decir. Si uno tuviera que describirla, podría decir que se parece a una Barbara Streisand sin el glamour, aunque seguramente dejaría muchas cosas por fuera. Sia está más allá de la belleza común que hace que una cantante que suena como Nelly Furtado sea convertida en Nelly Furtado. Es diferente por muchas cosas pero sobretodo por la fuerza con la que canta, de una forma tan impresionante que parece hasta dolorosa y es tan graciosa que de no haberlo logrado en la música bien hubiera podido vivir de contar chistes en reuniones familiares, cuidar niños por horas o conducir un talk show. Quién sabe, con un poco de esfuerzo de pronto hasta podría haberlo conseguido sobria.

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