Que qué es la Fotomaratón me preguntaba la gente. Uno explica el cuento como se lo enseñaron: “es un evento de dos días que organiza el Fotomuseo y que convoca a profesionales y aficionados de la fotografía a salir durante un fin de semana a tomar 20 fotos que encajen en 20 temas previemente propuestos por la organización”. A quien muestra interés uno le explica además que lo anterior por supuesto funciona a manera de concurso, premiando a las dos mejores en cada categoría y exponiendo al final las 58 tomas más “interesantes” de la competencia en las exposiciones callejeras e itinerantes que organiza el museo.

De ahí quedan por decir otras cosas como que el día cero a uno le dan un chaleco lleno de logos bonitos que le permiten pasar, fácil, por voluntario de Misión Bogotá o por reportero gráfico del mundial, de esos que se refugian de los balonazos detrás de las vallas publicitarias. El chaleco es una autorización de tipo textil para tomar fotos en nombre de Fotomuseo y crea en quien lo viste una falsa sensación de poder en una ciudad en la cual tomar fotos está mal visto, resulta sospechoso y es perseguido de manera mecánica y poco argumentada por figuras de autoridad que van desde el mayor de la policía hasta el vigilante del centro comercial.
Muy bien entonces por la iniciativa pero muy mal porque hoy es lunes y otra vez, sin chaleco, volvemos a la ciudad de las fotos prohibidas, de las fotos a escondidas. Hoy sigue uno otra vez con ganas de que alguien inteligente aparezca y le conteste en serio, con argumentos, por qué no está permitido tomar fotos por ahi. Cuando alguno de estos personajes con autoridad me para y me pregunta que para qué tomo fotos, yo hablo de mí: quiero tomar fotos de Bogotá y quiero publicarlas en internet por ego o por lo que sea. Quiero que las vea gente de acá y quiero que las vea gente de otros lados. Y que comenten lo que quieran o que no comenten nada, pero que al menos vean que Bogotá, Colombia no es una ciudad tropical y que aquí no vivimos en los árboles. Estamos ante una medida evidentemente ridícula y demostrarlo requiere apenas un detalle anecdótico: en un viaje reciente a Medellín lo primero que hice al llegar fue preguntarle a un policía si en su ciudad también estaba prohibido tomar fotos. El tipo apenas se rió y yo con eso entendí.
Todo esto es un desahogo importante porque el tema merece discusión, pero las cosas que se derivan de pasar dos días tomando fotos por ahí van más allá del permiso que significa el chaleco y son mucho más significativas que si me dejaron tomar fotos o que si la foto quedó bonita o que si me gané el premio o no. En estos dos días conocí el miedo detrás del clic de la cámara. Cuando uno quiere tomar una foto y no lo dejan, se encuentra con que la restricción viene casi siempre de la autoridad con miedo de que uno resulte estar en pre-producción de algún acto terrorista. Lo que se aprende de nuevo es que además ese miedo es el mismo que tiene el vendedor de artesanías de que la foto sea para robarle la idea de su producto y se parece al miedo de la señora de la plaza de Paloquemao de quedar mal “porque siempre sale fea en las fotos”.
La foto de arriba la tomó Marcos. Él tiene 11 años y le ayuda a su mamá a cuidar carros a la salida de una iglesia. En la foto aparecen Gabriela (su mamá) y John Pablo (su hermano menor). Marcos tiene ojo para la fotografía, le gusta especialmente fotografiar perros y dejar pegotes de dulce en el lente de la cámara. Gabriela, como la gente de la que hablaba más atrás, también tiene miedo. Luego de que hablamos se relaja, pero al principio, cuando ve el aspecto oficial de mi chaleco, piensa que la foto que le pido es para quitarle al hijo menor, John Pablo, que ya habla pero no habla. Él, como Silent Bob, parece que sólo abre la boca cuando quiere decir algo importante: recién me despido y voy caminando hacia el carro, se levanta y me pregunta “¿cuándo vuelve?”. Yo le dije que el otro mes, espero que no sea mentira.

11 comentarios
juglar del zipa
15|Sep|2008 1sí, la ciudad del por eso le digo donde es tan chévere hacer happenings garfinkelianos. tengo varias historias al respecto aunque yo nunca les justifico nada a los policías, más bien haciéndoles saber que ellos son quienes tienen que hacerme saber por qué. como no pueden y les produce corto circuito el asunto, es más chistoso.
en cuanto a medellín no puedo evitar decir que, sin saber cómo es lo de las fotos, supe de unos díscolos muchachos de la u de antioquia, de sociología y de historia, que precisamente hicieron una serie de experimentos garfinkelianos en el centro de medellín porque, efectivamente, hay lugares donde hay prohibiciones tácitas. y no solo de tomar fotos sino de ¡besarse! me gustaría tener un link al respecto, pero todo eso se fue al carajo cuando me robaron hace tres años.
igual preguntarles a los policías no significa nada. una vez le pregunté a un coronel en el estadio que si había problema para entrar la maleta y me dijo que no. no alcanzó a reirse, eso sí. el caso es que era mentira. o, para ser justos, los chúcaros de la entrada lo convirtieron en eso y entonces fui debidamente poresoledigueado y asinolecolaboramoseado y tuve que dejar la maleta en la entrada. y la maleta no volvió.
Caycedo Bloom
15|Sep|2008 2me he perdido, por lo visto, el mejor día. Pero gracias por darme la oportunidad de ver la ciudad con otros ojos, o desde otros lados; me sentí en la cama explorando por primera vez el cuerpo de ella. Linda historía, y que mas si no gana?, conoció un niño que lo extrañará en un mes.
Juan Diego
15|Sep|2008 3@caycedo: de nada, cuando quiera
@juglardelzipa: efectivamente parece que ese tipo de normas no las tienen claras ni ellos mismos. ni de dónde vienen ni cómo hacerlas cumplir por ahi pongo algo como “de manera mecánica y no argumentada”, es eso, que es lo más triste. me gustaría oponerme a una ley restrictiva pero clara y que estos tipos la puedan defender con convencimiento. pero no, en estos caso lo que uno se encuentra es la ignorancia y la triste torpeza en su sistema.
yo también tengo varias historias que seguramente nunca escribiré, aunque hay una bastante divertida que me pasó en andino.
yassef
15|Sep|2008 4Me perdí la maratón, escuché lo de los chalecos y me causo la misma impresión: “chaleco = permiso para dar el click”.
Me recuerda el evento en transmilenio, en los Héroes, donde ante tanta cámara no pudieron hacer nada, más que posar para el recuerdo, igual eso se quedó en el olvido, y no generó cambio.
En el mes de Abril, unos amigos de Chile, de visita aquí en Bogotá, emocionados querían foto en frente de la biblioteca Luis Ángel, el policía no dejó, en frente de la estación de transmilenio del museo del oro, no dejó; pero con el guardia de la casa de Nariño, el guardia si dejó y posó, en Atlantis si dejaron, pero la foto al monumento de los Héroes desde el puente, no dejaron, en Granahorrar si dejaron, pero en la 7 con 72 no dejaron tomarle una foto a la séptima, no era a un edificio, era a la calle, por eso del contraflujo, no dejaron.
Eran turistas, nacionales o de otro país, no importa, lo primero que uno quiere cuando anda de turista es la foto! en la calle, en los edificios representativos, pero no, aquí en Bogotá no se puede. Prefiero omitir la forma con que los policías le indicaron a mis amigos que no se podía, unos amables, otros todos unos groseros, tanto que uno de los chilenos lo madrió ante tanta grosería, por que le cogió la cámara y todo.
Ni tienen claro por que lo prohíben, ni las ZONAS PROHIBIDAS, ni saben indicarle a la gente que no pueden.
A mi que me expliquen cual es el lío? a ver digale a un turista que no puede tomar fotos, que tontada más grande.
A no ser, que las calles de Bogotá y los edificios y todo, sean sensibles al flash, o pierdan el “espíritu”.
Juan Felipe Rubio
15|Sep|2008 5Dígamelo a mí. Aún en eventos en los que estoy certificado, siempre hay un genio de logística que le dice a uno “no, aquí no”, así la diferencia entre un lugar y otro la marque una destemplada cinta plástica de esas de precaución. Dele un poquito de poder a alguien sin criterio y ahí queda jodido para el resto de la vida.
Por otro lado, ¿cómo le fue en la foto maratón?.
Saludos
Juan Diego
16|Sep|2008 6@juanfelipe: lo entiendo perfecto. los de logística son el ejemplo perfecto del personaje sin criterio pero con poder del que usted habla. la fotomaratón estuvo interesante, los temas medio pendejos pero en general bien. al final uno como que aprende que es muy dificil encontrarse 20 momentos decentes en un fin de semana. creo en todo caso que se lograron un par de tomas buenas, veremos qué pasa.
juglar del zipa
25|Sep|2008 7El primer párrafo.
juglar del zipa
25|Sep|2008 8awm
astronautaperdido
26|Sep|2008 9Lo que peor me parece es esa puta paranóia colombiana.
Y estando en total acuerdo con el post, tengo que decir: un chaleco o un evento o un cierto tipo de cámara o una identificación de peter parker, no significan “poder tomar todas las fotos que uno quiera”. Hay momentos, donde lo mejor es no disparar. Por respeto. Por placer. Por miedo. Por cualquier cosa.
Juan Felipe Rubio
26|Sep|2008 10Documental recomendado: war photographer.
juglar del zipa » Archivo del weblog » Las vicisitudes del rey Alberto
20|Oct|2008 11[...] Joris, como si fuera un colombiano más y no un súbdito de su majestad don Alberto, le tiene miedo a la cámara, la cree un elemento de [...]
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