A principios de los 90 yo quería ser discjockey (ojo, no DJ, discjockey de radio). Vivir rodeado de aparatos, tener toda la música que quisiera, ir gratis a conciertos y que me pagaran por eso eran ventajas que superaban el ideal de lo que quería para el resto de mi vida. Yo quería ser discjockey pero no sólo eso: Yo quería ser Deysa Rayo, por razones que trascienden lo (tran)sexual y que explico a continuación.

Deysa tenía un programa en Radioactiva que pasaba luego de la medianoche en el cual ella, quizás libreteada por alguien con mejor gusto (lo entiendo ahora), pasaba toda la música ‘rara’ que no cumplía con las condiciones para sonar en horarios más normales. Era esto un desfile de b-sides y de nombres raros que uno sabía, iban a sonar sólo una vez. Yo, ante el riesgo de que me gustara una canción y no pudiera escucharla nunca más, dormía con el dedo índice en el rec y el corazón en el play.
Lograr acceso a ese universo musical casi infinito, saber por dónde es que se llega a los tracks detrás del single y tener la posibilidad de compartir todo eso con la gente del otro lado eran, en tiempos de los Caballeros del Zodiaco, el poder más tentador que cualquiera pudiera venir a ofrecerme.
Luego llegó internet y nació el mp3 y todos tuvimos el poder. Evolucionaron las cosas para que pudiéramos tener acceso a la música que quisiéramos y de cualquier forma logramos que los demás se enteraran por el medio que fuera. No importa si son comentarios ocasionales, un tagline en Messenger, menciones al final de cada post, perfiles en last.fm, reseñas completas en nuestros blogs o incluso llegar a montar un blog de música o una emisora online. Todos escuchamos la mejor música del mundo y todos queremos que los demás se enteren de lo que se están perdiendo.
Es por esto que blip.fm nos resulta tan sexy. Se dieron cuenta de esos discjockeys noventeros que todos llevamos dentro y mezclaron lo mejor de los blogs, twitter, los playlists y las emisoras online para que todos podamos con un par de clics compartir la música que nos gusta. Si tratara de explicar este servicio para quienes no lo conocen, tendría que escribir un texto técnico que no tengo ganas de escribir, pero que valga esto como recomendación para que lo prueben.
Y mejor probarlo rápido. Blip por ahora es pequeño y no parece estar en la mira de las discográficas pero crece a un ritmo acelerado. Apenas asome su cabeza y quede a la vista del radar, morirá. Y asi será, porque las cosas funcionan así pero sobretodo porque sencillamente es demasiado bueno para ser verdad.

3 comentarios
Patton
14|Oct|2008 1Como que todos tuvimos esa etapa de tener un dedo en el botón de pausa. Lo que nos hace valorar aún más eso de poderescoger lo que queremos oír. blip es posible que corra la misma suerte de muxtape, napster y demás … disfrutémolo mientras podamos.
Sandel
15|Oct|2008 2Don Tatuaje, tiene ud razón blip es muy bueno. Lo disfruto en la oficina hasta que los de IT Security les de por bloquearlo. Lástima el abuso que algunos hacen con los mensajes directamente en Twitter. Salu2
VOX - Nuestra Voz Latina se escucha » Posts destacados de los blogs de Colombia (XXXV) - semanas 40 a 43 de 2008
27|Oct|2008 3[...] Tatuajefalso nos trae recuerdos de infancia, hablando de blip.fm [...]
Escriba un comentario