La ola celeste

La última vez que hablé con Ana traté de hablarle de música, de trabajo, de política, pero ella sólo tenía cabeza para pensar en fútbol. Me habló de cómo estaba el ambiente en Montevideo previo al Uruguay-Ghana, de cómo las oficinas habían modificado sus horarios y de su dilema entre ver el partido en casa o en Plaza Independencia. Entonces me acordé de la histeria colombiana, de las celebraciones con harina, de la burbuja del 5-0 y desistí. Me despedí, deseándole suerte para el partido y pidiéndole que tomara fotos de los festejos. Esta de arriba no sólo es mi favorita sino que fue la única que no le salió movida.

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