Están los señores estos que crecen junto a los postes en las esquinas de los barrios. Pero no me refiero a los barrios con casas idénticas y tiendas cada 5km sino a los barrios-barrios. Se les ve en grupos de a uno y todos justifican su presencia allí con razones de lo más diversas pero ya casi todas identificadas. Los más predecibles argumentan esperar a alguien, cuidar que nadie pegue avisos en el poste o simplemente hacer de relojes solares de carne y hueso.