20 Jun
Posted by: Juan Diego in: Música, Recomendaciones, Tecnología, Web 2.0
Pandora se define actualmente como “internet radio” pero hace cuatro años, cuando lo conocí, se autodenominaba “the music genoma project”. Si ahora debo gastar un párrafo o dos para hablar de qué es Pandora prefiero quedarme con esta segunda idea. Uno entra al sitio, se registra y aparece un reproductor de música. Lo primero es decirle al sistema qué artistas le gustan a uno, para que, con eso, se arme un perfil de su gusto. Pandora genera un playlist que se reproduce automáticamente y así, canción a canción, uno le va diciendo si acertó o no. La idea de esto es ir refinando nuestro perfil y con el tiempo el sistema alcanza una inteligencia impresionante, superior a lo que hizo Last.fm con su radio, años después.
Sobra decir que es una forma increíble de conocer nueva música y sobra también hablar de lo mucho que lo extrañé cuando en el 2006 el servicio se volvió para uso exclusivo dentro de los Estados Unidos, quedando nosotros, habitantes del resto del mundo, en el más triste de los silencios. Luego de eso me vi enfrentado a la realidad de tener que volver al mundo donde uno mismo debe armar sus playlists, a mano.
Esta semana, hablando con un amigo (a quien creo que en su momento fui yo quien le dijo que esto existía) recordábamos lo bueno que era Pandora y lo triste que era haberlo perdido. Entonces me fui con la idea de que no debía ser tan difícil hacer algún tipo de truco para engañar al sistema y recuperar el acceso al sitio. Hice un par de búsquedas y la solución resultó tan sencilla como pensaba. El procedimiento que seguí lo describo brevemente a continuación:
Espero que la explicación haya sido lo suficientemente clara. Encontrar el servidor proxy que funcione y que esté en EU es la parte menos fácil pero una vez se logre el resto es pura felicidad. Ya me contarán cómo les fue.
El Dia Tigo es una promoción permanente que tiene este operador celular para sus usuarios en prepago. En estos días mágicos las recargas parecen dobles, los minutos se multiplican y el gasto que significa llamar resulta mucho más amable.

Lo difícil siempre es saber qué día son esas promociones, especialmente cuando uno no escucha radio y ve poca televisión nacional. La gente de Tigo tampoco es que sea muy avispada en temas de Internet, así que la única forma de que usted se entere, por este medio, es ingresando al sitio y chequeando personalmete si hay o no promoción.
Con la necesidad en las manos y gracias a esa ilusión de poder que le da a uno tener idea de programación, escribí un bot bien humilde cuya única misión en la vida es hacer una consulta automática y anunciar vía Twitter a sus followers cuándo es día Tigo. Si la API de Twitter se encuentra estable todo lo demás marchará sin problema.
Si usted es usuario de Tigo pero además de Twitter, puede usarlo siguiendo al usuario @diatigo. Sobra decir que no hay nada que me vincule al operador más allá del contrato que firmé el dia que compré mi teléfono. Aprovecho desde ya para lavarme las manos frente a cualquier efecto inseperado del experimento.
10 Sep
Posted by: Juan Diego in: Desarrollo web, Diseño, Recomendaciones, Web 2.0
Hace algunos días estuve explorando varias opciones para hacer prototipado de sitios y aplicaciones web. Hasta el momento he prototipado decenas de sitios y aplicaciones en varios niveles de fidelidad (desde wireframes hasta prototipos con diseño) con Fireworks. Sin embargo el programa de Adobe está hecho para mil cosas diferentes a hacer prototipos como tal y en este caso prefiero inclinarme por un software que prometa poco pero que lo haga bien. Así mismo descarté también Visio por ser una solución mucho más costosa y compleja de lo necesario.

Probé un demo de Axure, una aplicación diseñada exclusivamente para realizar prototipos con la ventaja de que permite crear varias pantallas y realizar demos de la navegación entre ellas, exportando todo a un HTML fácil de explorar por el cliente. Sin embargo, aún con ganas de ver más, busqué en Delicious y me encontré con Balsamiq Mockups.
Balsamiq es una interesante aplicación desarrollada en Actionscript que es perfectamente capaz de correr como un swf embebido en cualquier web, y gracias a AIR, una versión ligeramente más trabajada del programa anda de manera transparente en mi WinXP como aplicación de escritorio. Esto, sin embargo, no es la característica más llamativa de Balsamiq: falta decir que lo que me conquistó fue su estilo. Como sería de esperarse en este tipo de programa, Balsamiq dispone de una librería de elementos adjuntables al lienzo via drag&drop o mediante una cómoda línea de comandos con autocomplete. La peculiaridad radica en que los trazos de estos elementos dan la sensación de haber sido rayados en borrador sobre un papel.
Este estilo le da una sensación de informalidad a los dibujos y genera una experiencia de trabajo más relajada, evitándole al diseñador de interfaces sufrir con la necesidad obsesiva de dejar todos los elementos perfectamente alineados entre sí. Al final lo que se obtiene es un software muy fácil de usar (lo que se traduce en velocidad) y una presentación que, anticipo, puede ser de ayuda a la hora de dejar más claro en los clientes (y diseñadores) el carácter de boceteado que hay en el proceso del desarrollo de prototipos.
Al final Balsamiq no es un software definitivo para nada, pero creo que puede servirle a muchos para trabajar ideas al menos en las primeras versiones. Además las características de usabilidad que tuvieron en cuenta sus desarrolladores son un ejemplo bien interesante de lo que puede hacer perfecta a una aplicación como esta. La ventaja está en la sencillez y los detalles pero los otros productos que compiten en el mercado no tienen ni idea.
01 Dec
Posted by: Juan Diego in: Desarrollo web, Diseño, Personal, Recomendaciones, Web 2.0
Gacetilla es una iniciativa liderada por Sergio García, Javier Moreno y Fidel Ramírez y en palabras de ellos mismos se trata de “un proyecto que agrupa varios ríos de noticias, estilo Digg o Reddit, especializado en asuntos específicos (Colombia, Literatura, Cine,…). La idea detrás de Gacetilla es facilitar el acceso a notas interesantes sobre estos temas que usualmente se pierden entre la maraña informativa y la basura mediática, así como generar discusiones al respecto. También pretende visibilizar medios regionales y nuevos medios (blogs y e-revistas, por ejemplo) equiparándolos a los ya establecidos”. Lo interesante es que son los usuarios quienes destacan artículos encontrados en la web y Gacetilla se encarga de indexarlos y generar el espacio para la discusión alrededor del tema.

Esta semana tuve la oportunidad de participar temporalmente en el proyecto y pude hacer mi aporte diseñando un nuevo logo y creando un par de aplicaciones del mismo (favicon y banners). A decir verdad el trabajo fue poco y al final el cambio consistió simplemente en crear un logosímbolo y replantear la tipografía ajustando un poco el kerning y las ligaduras.
Espero que este no sea mi último aporte, pero sobretodo espero que les vaya bien. Me parece que la iniciativa es buena y sobretodo se siente bonito ver que se hagan cosas de este tipo (y sin intereses económicos) desde Colombia, donde para la mayoría de los usuarios de internet la web social no llega más allá de mandarse pescaditos en Facebook.
Me llegó una invitación para la beta privada de Hulu, sistema en el cual, gracias a la alianza entre NBC y News Corp. es posible ver por demanda capítulos de series en buena calidad y en un futuro incluso películas completas y videos contribuídos por los usuarios registrados (campo donde quizás pretendería competir contra YouTube).

El diseño es bastante claro y sencillo. Los videos aparecen en un reproductor con formato de cine y pueden ser ampliados a pantalla completa. En cuanto a contenido están bastante bien y ya están disponibles capítulos y clips de series como Family Guy, Heroes, 30 Rock, Late Night With Conan O’Brien, The Office, Los Simpson, etc.
Hasta ahi todo bien. Entonces hago clic para ver el segundo capítulo de la segunda temporada de 30 Rock y es ahí cuando me estrello con la cruda realidad. El servicio está restringido solo para usuarios dentro de los Estados Unidos, limitante que ya habíamos visto antes en servicios maravillosos como Pandora.
Puede ser que se trate de una restricción impuesta por los proveedores de cable de todo el mundo que se niegan a pasar por televisión capítulos que ya han sido puestos oficialmente a disposición de todo el mundo meses atrás. De ser así podríamos estar anticipandonos a decir que los usuarios del resto del mundo nunca vamos a tener acceso a esta plataforma y que nos tocará seguir conformándonos con lo que el torrent provea.
Los sonidos
Creo identificar una línea que une a instrumentos musicales como el ukulele, el charango, la mandolina, el banjo y hasta el muy japonés shamisen. Producen un sonido que hace las veces de guitarra acústica y agregan un algo adicional que no sé definir que logra que la canción gane en calidez y hace la experiencia en general un poco más sobrecogedora. Ejemplo de esto puede ser la versión de Somewhere over the rainbow de Israel Kamakawiwoole, el jingle del comercial del beso de MercadoLibre (que no pertenece a ningún disco sino que fue una música hecha especialmente para el anuncio) e incluso un buen porcentaje de las canciones de Gustavo Santaolalla, que para ser precisos, están acompañadas por un pariente del charango, llamado ronrroco.

Acepto que el sonido de estas canciones (y de otras que no llegaron a mi memoria en el momento de escribir esta entrada) me pega en un punto débil que debo tener quién sabe donde y que se me reactivó cuando pasaba por kompoz.com.
La explosión
Un tipo en Amsterdam escribe una canción en borrador: sugiere una armonía en el piano y tararea una primera idea de la melodía. Como no le sale muy bien el inglés, no se anima a escribir una letra. De cantarla ni hablar, entonces “deja hasta ahí”: graba las pistas y las sube a kompoz. Dos días después, otro tipo en San Francisco toma la música de piano y graba encima una melodía corregida con una buena letra y una voz decente. La cosa ya suena bien y más gente se une. Alguien desde Sao Paulo se anima a sumarle batería y aporta un toque exótico incluyendo algún instrumento de percusión usado por indígenas del Amazonas brasilero.
A eso muchos le dicen “canción”. Y mientras 50 ó 200 ó 1.000 personas por todo el mundo la escuchan en su iPod y la cantan en la ducha, hay unos 3 ó 10 tipos que siguen agregándole cosas. Sugerir estas formas de creación como un estándar a futuro es una idea pretenciosa pero sobretodo estúpida, sin embargo no deja de ser un método muy constructivo en cuanto a la creación y muy exitoso en cuanto a la difusión. Prueba de eso es que yo sea fan de un tipo que se hace llamar Phatmonkey que dice estar ubicado en un lugar llamado “Tring, Hertfordshire, United Kingdom”.
El ukulele de Phatmonkey
A Phatmonkey en la casa le dicen Ben, lo de llamarse Phatmonkey no es más que una excentricidad. Cuando niño era más bien inquieto y uno de sus rasgos característicos fue esa increíble habilidad para hacer ruido. Su papá, que era marinero y que casi nunca estaba en casa, le trajo en uno de sus viajes un ukulele que tenía unas palmeritas pintadas en la parte de adelante. Por su lado la madre, que sí tenía que aguantarse al niño a diario, odió el regalo. Para hacer más soportable el ruido infernal se vio obligada a contratar un profesor de guitarra con dedos pequeños que pudiera enseñarle en el ukulele dos o tres acordes coherentes con los cuales el niño pudiera jugar a hacer canciones.
Poco tiempo después, ya en la adolescencia, Ben se convirtió en el mejor intérprete del ukulele en su natal “Tring, Hertfordshire, United Kingdom”. Un par de meses más tarde se convirtió también en el único, luego de que descubrieran que el ukulele de Ralph Barkley no era un ukulele sino una guitarra de proporciones reducidas. Para muchos la diferencia entre los dos instrumentos hubiera sido obvia, pero hay que tener en cuenta que para esa época, en “Tring, Hertfordshire, United Kingdom” no sabían tanto de ukuleles como de molinos de harina.
Todo viene a colación
Phatmonkey escribió una canción llamada Year of the dog, grabó una pista de ukulele y una pista con la melodía para subirlas finalmente a kompoz. Doce personas hicieron luego algún aporte: le agregaron arreglos en piano, sumaron la percusión y remezclaron todo. Aquí entro yo: encuentro la canción, la escucho y me enamoro de como suena. Entonces reconozco el ukulele y creo identificar una línea que lo une a otros instrumentos musicales como el charango, la mandolina, el banjo y hasta el muy japonés shamisen. También con el ronrrocó de Santaolalla, por cierto.
Phatmonkey - Year of the dog
Google Maps por fin se acordó de este lado del mundo y actualizó los mapas satelitales de varios países de suramérica incluyendo mapas de las calles y carreteras colombianas. Otros países que hacen parte de la actualización son Chile, México, Uruguay, Ecuador, Venezuela y de manera parcial Bolivia, Perú y Paraguay.
Con esto sumado a la apertura de la API de la aplicación, ya se anima uno y se pone a pensar en cómo podría ahora sí aprovechar todas las posibilidades que se abren. El mapa de aquí arriba, por ejemplo, es completamente funcional, pero eso es algo más bien insignificante porque no es nada nuevo y en últimas no es más que un iframe embebido dentro del código del post.
Pensando hacia adelante se me ocurren un par de preguntas: ¿Podría uno agregar a un sitio web un widget que permita ubicar una dirección -dentro de la página de contacto, por ejemplo- haciendo clic sobre ella y ofrecer esto a los clientes como un valor agregado? Supongo que es técnicamente posible, pero ¿qué tan ético es vender un feature soportado en una aplicación gratuita ofrecida sin ningún soporte?. Y ya no hablo de Google Maps (porque ellos ofrecen una solución para uso privado), pero sí hablo de otras muchas aplicaciones web 2.0 que nos permiten hacer cosas increíbles mediante API. ¿En esos casos, qué garantía se le puede dar al cliente?
Soundsnap es una plataforma donde los usuarios pueden compartir efectos de sonido grabados por ellos mismos y ceder los derechos para que otros usuarios de la red que estén buscando sonidos de ambulancias, impresoras de punto o bebés llorando, puedan descargarlos en diferentes formatos sin ningún costo. Por supuesto que el espíritu de la cosa sería que uno, en agradecimiento, grabara sonidos y los compartiera, aunque no todo el mundo tiene los recursos técnicos para hacerlo con una calidad decente.

Aparte de la gran cantidad de sonidos que se pueden descargar, tienen ventajas como un buscador para todo el catálogo y un reproductor embebido en la página para escuchar los sonidos antes de decidirse por uno u otro.
24 Aug
Posted by: Juan Diego in: Ciudad, Desarrollo web, Personal, Recomendaciones, Web 2.0
Transmilenio puso en funcionamiento hace poco un mapa interactivo del sistema, donde, desde el sitio web oficial el usuario introduce una estación de origen, una estación de destino y la hora en la que planea hacer el viaje. Usando esta información, el sistema devuelve al usuario una serie de posibles rutas ordenadas de acuerdo a la cantidad de paradas que implica cada una, de menor a mayor.
Sin embargo, existía desde antes un sitio que prestaba el mismo servicio de manera más intuitiva y más rápida, con una interfaz que hacía uso inteligente de cuadros de diálogo generados en vivo por medio de Ajax. La apariencia tanto de la interfaz como la del sitio eran bastante mejorables, pero el problema real de esta opción siempre fue que estuvo oculta a casi todo el mundo, enterrada en el sitio de Ciudad Móvil S.A., empresa privada administradora de TM.

Aún cuando en la página de Transmilenio la herramienta ofrece más información (sitios cercanos, alimentadores) yo sigo usando la opción de Ciudad Móvil porque funciona mucho más rápido y me queda un par de clics más cerca. Pero seguramente, al dejar de ser una herramienta indispensable (ante la existencia de la nueva) entrará en desuso y sufrirá por falta de mantenimiento llegando a situaciones como que por ejemplo las nuevas rutas dejen de ser ingresadas al sistema.
Preocupa en todo caso la posibilidad de que hayan trabajado el doble, haciendo dos herramientas parecidas para el mismo fin. Sin embargo, la idea es buena y es algo que debimos tener incluso desde la llegada de Transmilenio a Bogotá. ¿Será posible unificar las dos herramientas conservando lo mejor que tiene cada una? ¿Se les ocurrirá aprovechar la plataforma ya existente y hacer cosas interesantes como la implementación de kioskos virtuales en portales y estaciones?
”Usted se cree la Wikipedia!”
Qué moderno.
