Hace dÃas nos cruzamos por la calle. No como se cruzan los perros o los dedos o las calles con las avenidas. Simplemente nos cruzamos como el acto que significa coincidir en un mismo punto mientras el sujeto A transita en una dirección y el sujeto B transita en la dirección perfectamente contraria.
En el momento justo de la intersección ella sonrió y amablemente saludó “hola, como estás, cómo te ha ido, que hay de nuevo, que tal, que has hecho, que mas de cosas, que tal todos por la casa, como va el estudio, por que tan perdido, has bajado de peso?”
Yo querÃa decirle “hola, bien, ahi pasándola, como ves, pensarte mucho, no tantas como tú, mi mamá en la casa, mi hermana estudiando, mi papá trabajando, aburrido, la perdida eres tú, es el rojo que me da el look aerodinámico…” pero para cuando llegó mi turno de hablar ella ya estaba dos cuadras atrás, por donde yo ya habÃa pasado.
Otro dÃa será.
