Era 1996 y para mi yo aún desconectado, los medios todavía se reducían a lo impreso en papel, la radio y la gran oferta mediática y de entretenimiento que proveía Cablecentro. Esta empresa, valga anotar, prestó a mi hogar el servicio de televisión entre 1994 y 2001 sin cobrarnos un peso y sin cometer la grosería de pasar sus facturas por debajo de nuestra puerta.
Entre todas las “maravillas” que traía ese cable a mi televisor estaba América, un canal argentino. Entonces, mi amigo Daniel y yo, que nos creíamos mejores que el resto de la gente que conocíamos, migramos de lo peruano a lo argentino. Descartamos inmediatamente los programas de chismes de la tarde y nos inclinamos más por formatos que no conocíamos como Televisión Registrada, El Rayo, El Bar (tal vez el primer reality que recuerdo) y Caiga Quien Caiga.
Este último era el más memorable. El sólo cabezote tenía un nivel de producción poco común para lo que se acostumbraba por esos días. El programa empezaba con una secuencia de acción que parecía “como salida de Hollywood” y duraba cerca de 10 minutos. Luego pasaban a un estudio ultra moderno y con movimientos de cámara difíciles de digerir, presentaban a tres conductores: Eduardo de la Puente, Mario Pergolini y Juan Di Natale, los tres vestidos al estilo de los Reservoir Dogs, perfectamente adornados con sarcasmo y gafas oscuras.
Doce años después siguen presentándose como un “resumen semanal de noticias”. Buena parte de lo que pasa en Argentina semanalmente aparece en la hora y pico que dura el programa. Es una secuencia de notas hechas por reporteros a quienes les pagan por cubrir noticias deportivas, políticas y de entretenimiento. Ellos, sin el menor respeto, sacan de sus entrevistados lo que nadie saca y preguntan lo que nadie pregunta, sin importar si se trata del Kirchner o su esposa, de Clinton o de Castro, de Pelé o Maradona.
Es cierto que ahora es mucho más fácil dar con este tipo de formatos “atrevidos” en casi cualquier canal. Yo hablo con emoción de fan quizás por todo lo que significaba ver ese tipo de cosas hace diez años. CQC todavía no cansa y es lider no sólo de audiencia sino de opinión. El formato se ha vendido a productoras en varios paises como España, Francia y más recientemente Estados Unidos, donde uno de los presentadores será Charlie, el rubiecito rocanrolero y junkie de Lost.
Daniel se fue a vivir a Buenos Aires y ya supo cómo se ve el programa desde adentro del estudio. Yo me las arreglo para verlos ocasionalmente por internet. Ahora me entero de que una productora colombiana compró el formato a Cuatro Cabezas y lo producirán para pasarlo por Caracol, en algún momento del 2009. Hoy otra vez, como todas esas veces que vi el programa en su versión original terminándose, quedo preguntándome: ¿y aquí sí podrá hacerse algo así? ¿será esta la oportunidad para llegar más allá de Séptimo Dia, Pirry y Francotiradores? ¿y a quiénes le irán a poner los vestidos y las corbatas?
Clips para hacerse una mejor idea:
