¿Le ha pasado? Uno de esos días en los que uno se levanta pensando “estos zapatos están muy viejos, ya vengo, voy a colgarlos de un cable”. Yo ni lo hice ni se me ocurrió. Yo me quedo desde abajo, haciendo el papel del que se pregunta y admira nada más.
Admirable la precisión. Imagine usted la aerodinámica extraña, amorfa y hasta sospechosa que puede tener un par de zapatos medio acabados. Podrá adivinar con facilidad que el vuelo de este par de objetos, amarrados el uno al otro, no es tan predecible como sería, por ejemplo, el de una pelota de tenis o el de un papel arrugado camino a la basura.
Admirable la decisión. Usted y yo sabemos lo difícil que es, en condiciones normales, despedirse de unos zapatos viejos, no importa cuán rotos, desteñidos o despegados estén. Siempre hay un argumento válido para darles una temporada más en el fondo del armario: “deje que a mí me sirven para cuando pintemos la casa” ó “qué me los va a botar, si esos yo los uso para jugar micro”.
Admirable el método. Superada la fase de desprendimiento emocional del calzado, hay que decidir cuál es la forma de dar el paso. Lo que cada uno haga en una situación como esta define la clase de persona que es. El práctico lo hace de un tirón como quien arranca una curita: cierra los ojos y lanza el par de zapatos al fondo de la basura. No mira atrás, el que mira atrás pierde. Está también el caritativo, más dado a acordarse del hijo de esta señora que no tenía cómo comprar unos zapatos para jugar por las tardes después del colegio. El caritativo mira a quién y hace el bien.
Pero el aplauso del día se lo lleva el poeta. Él calcula el peso, imagina la parábola y lanza y acierta y lo hace parecer simple aunque sea complejo (o al revés). El poeta piensa en el reto mental que le plantea su acción al conductor o al transeúnte. Uno, conductor o transeúnte, descubre el par de zapatos colgando y se va tranquilo. Sigue viviendo con la idea de pensar que en cada cuadra de cada barrio donde haya un par de postes y un cable atravesando una calle, puede haber una persona con una visión diferente de la vida. Alguien con ganas de darle la vuelta a cada cosa que hace, no importa que se trate nada más de un par de zapatos.
* Dedicado a Nanda, que se la pasa mirando al cielo como esperando quiensabequé. Hoy tuvo el acierto de mostrarme un par de zapatos viejos colgando de un cable en una calle de barrio cualquiera. Yo sólo tomé la foto, el mérito es suyo.
20 Jun
Posted by: Juan Diego in: Música, Recomendaciones, Tecnología, Web 2.0
Pandora se define actualmente como “internet radio” pero hace cuatro años, cuando lo conocí, se autodenominaba “the music genoma project”. Si ahora debo gastar un párrafo o dos para hablar de qué es Pandora prefiero quedarme con esta segunda idea. Uno entra al sitio, se registra y aparece un reproductor de música. Lo primero es decirle al sistema qué artistas le gustan a uno, para que, con eso, se arme un perfil de su gusto. Pandora genera un playlist que se reproduce automáticamente y así, canción a canción, uno le va diciendo si acertó o no. La idea de esto es ir refinando nuestro perfil y con el tiempo el sistema alcanza una inteligencia impresionante, superior a lo que hizo Last.fm con su radio, años después.
Sobra decir que es una forma increíble de conocer nueva música y sobra también hablar de lo mucho que lo extrañé cuando en el 2006 el servicio se volvió para uso exclusivo dentro de los Estados Unidos, quedando nosotros, habitantes del resto del mundo, en el más triste de los silencios. Luego de eso me vi enfrentado a la realidad de tener que volver al mundo donde uno mismo debe armar sus playlists, a mano.
Esta semana, hablando con un amigo (a quien creo que en su momento fui yo quien le dijo que esto existía) recordábamos lo bueno que era Pandora y lo triste que era haberlo perdido. Entonces me fui con la idea de que no debía ser tan difícil hacer algún tipo de truco para engañar al sistema y recuperar el acceso al sitio. Hice un par de búsquedas y la solución resultó tan sencilla como pensaba. El procedimiento que seguí lo describo brevemente a continuación:
Espero que la explicación haya sido lo suficientemente clara. Encontrar el servidor proxy que funcione y que esté en EU es la parte menos fácil pero una vez se logre el resto es pura felicidad. Ya me contarán cómo les fue.
El weblog de recomendaciones musicales que iniciamos con Andrés Gualdrón hace tres años, se ha mantenido con vida desde entonces aunque no con el volumen de artículos que quisiéramos. En los últimos tiempos el equipo ha crecido y este mes, con el objetivo de mantenerlo con vida y darle un poco más de ritmo, lo ubicamos en su nuevo hogar (modernois.com) y le dimos presencia en twitter (@modernois) donde además de actualizaciones del sitio estaremos publicando comentarios sueltos.
Viendo tantas demostraciones de diseño libre y espectacular en galerías de diseño por ahí, sentí la necesidad de hacer algo que estuviera a ese nivel. Quería hacer algo más allá de los límites del diseño corporativo y necesitaba, como siempre, una excusa que me motivara para hacerlo. Entonces pensé que podría ser buena idea hacerme a mi lugar como diseñador en internet.
Entonces mi primer portafolio empezó a tomar forma con algunos proyectos personales, otros hechos para amigos y algo de mi trabajo en Gattaca. Decidí que quería algo impactante pero directo, así que me decidí por un diseño lleno de color y una presentación clara: todo en una sola página.
El resultado ha sido mejor de lo esperado: sólo esperaba divertirme y aprender un poco por el camino pero recibí más que eso. El portafolio tiene, a una semana de su puesta en línea, una cantidad increíble de visitas de todos lados, así como reconocimiento en galerías y blogs de diseño. Bastante bien para empezar.
